lunes, 10 de junio de 2013

¿Jesús es realmente Dios?



                  ¿Jesús es realmente Dios? 

Daily News" de fecha 25 de Junio de 1984 -Londres- dice en uno de sus encabezados: "ALARMANTE DECLARACIÓN DE OBISPOS ANGLICANOS" Más de la mitad de los obispos Anglicanos de Inglaterra dicen que "LOS CRISTIANOS NO ESTÁN OBLIGADOS A CREER QUE JESÚS ES DIOS".

El estudio fue hecho entre un grupo de 31, de un total de 39 obispos, los cuales se absolvieron de blasfemia y NEGARON enfáticamente que JESÚS ES DIOS, NI que la RESURRECCIÓN, haya pasado "exactamente como se describe en la Biblia " Sólo 11 obispos insistieron en que los cristianos deben pensar en Cristo, como Dios y hombre; mientras, 19 dijeron que era suficiente y más acercado a la verdad, que Jesús fue un "Supremo Agente de Dios", es decir su Mensajero.

Ahora, le vamos a pedir a usted, que consulte por sí mismo su propia Biblia y verifique que las siguientes conclusiones, no son fuera de contexto:

1.- Dios lo sabe todo, pero Jesús no.

Cuando se hablaba del Día del Juicio, Jesús claramente dio la evidencia de la limitación de su conocimiento, cuando dijo: "pero acerca del Día y de la Hora, no hay hombre que sepa, ni siquiera los ángeles que están en los Cielos, ni el hijo (lenguaje metafórico), solo el Padre". Marco 13:32 y Mateo 24:36; sin embargo, conocemos que Dios lo sabe todo. Su conocimiento no tiene límites. Jesús admite sinceramente que Él no sabe cuándo será el Día del Juicio; por lo tanto, no puede ser Dios.
2.- Dios es Todopoderoso, pero Jesús no.

Cuando Jesús realizaba sus milagros, admitía que su poder no era proveniente de él sino venido de Dios: "Ciertamente os digo a vosotros, el Hijo no puede hacer nada por sí mismo, excepto lo que el Padre lo permita". Juan 5:19.

Nuevamente reafirma y dice: "Yo por mi propia cuenta, no puedo hacer nada: Lo que escucho, lo juzgo, y mi juicio no lo sigo de mí mismo, sino del Padre que me ha enviado". Juan 5:30. Dios no solo que es Todopoderoso, sino la fuente de todo poder y autoridad. Que Jesús haya admitido, su limitación del conocimiento de todo, es una prueba clara de que él no era Todopoderoso, por lo tanto no era Dios.

3.- Dios no tiene Dios, pero Jesús si tenía Dios.

Dios es quien lo posee todo y es el refugio para todos; Él no tiene que estar dirigiendo ninguna alabanza ni suplicando a nadie. Jesús dio a conocer que había Uno a quien él adoraba y a quien él alababa, y decía: "Me debo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios". Juan 20:17.

Se conoce también que Jesús lloró mientras estaba en la cruz: "Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?". Mateo 27:46. Si Jesús era Dios, sería racional o coherente que él reclamara a un Ser Superior a Él "¿Porqué me has abandonado?". ¿No es verdad que no tiene sentido?

Cuando Jesús invoca la recitación al Señor, según Lucas 11:2-4, ¿Estaba rezándose así mismo? Cuando se encontró en el huerto de Getsemaní, suplicó diciendo: "Oh Padre mío, si es posible, deja que pase de mí este cáliz; sin embargo, que no sea mi voluntad sino la Tuya". Mateo 26:36-39.

¿Sería posible que Jesús se estuviese encomendando así mismo? Que Jesús haya admitido por su propia cuenta, que cuando él se encomendaba, cuando pedía, rezaba y oraba, lo hacía otro ser que era Dios, esta es la prueba más clara, que él no es Dios.

4.- De acuerdo con la Biblia, a Dios no se le puede ver con nuestros sentidos normales, pero Jesús lo fue en carne y sangre.

Mientras miles y miles de judíos de su época pudieron verle, él mismo aseveraba diciendo. "No hay hombre que haya visto a Dios en ninguna época". Juan 1:18 "Vosotros no habéis ni oído Su Voz, ni visto Su Forma". Juan 5:37. Que Jesús haya asegurado que nadie ha visto o escuchado a Dios en ninguna época, mientras que la gente que le rodeó a Jesús pudo verle y oírle, es otra clara prueba de que él no es Dios.

Quizás la más clara evidencia de que Jesús y Dios no son iguales, viene de las mismas palabras de Jesús, quien dijo en Juan 14:28: "Mi Padre es más grande que yo". Cuando alguien se dirige a él diciéndole: buen maestro, Lucas 18:19; Jesús respondió "¿Porqué me llamas bueno?.

Hay Uno solo bueno y ese es Dios". Más adelante Jesús hace clara diferencia entre él y Dios, cuando dice: "Yo procedo y vengo de Dios, yo no vine por mí mismo, sino que Él me envió". Que Jesús haya dicho que él no vino a este mundo, sino enviado de Dios; que él dio a conocer que hay otro Ser superior a él, que Jesús haya negado que su deseo sea propio, sino dirigido por este Ser Supremo, da clarísimas muestras de que él no es el Soberano y Supremo Dios.

Belen
Conclusión                                                                                                                                                              

La iglesia reconoce a la Biblia como la fuente fundamental del conocimiento de Dios y Jesús; pero ya que la misma Biblia esclarece que Jesús no es el Ser Supremo, ¿sobre qué bases entonces se debe suponer otra cosa?

Queridos hermanos y hermanas en humanidad, la creencia de que la Trinidad es el Ser Supremo es totalmente falsa y sin fundamento alguno. En palabras mismas de Jesús:

Dios es Uno y no tres, El solo es una Perfecta Unidad.

Si vosotros queréis ser sinceros con Dios, os invitamos de corazón a investigar la religión del Islam; si no, al menos escuchad la verdad emanada de la gran mayoría de los Obispos de Inglaterra: "JESÚS NO ES DIOS"

Qué dice Dios acerca de Jesús:

a. Referente a que Jesús es hijo de Dios:

"Este es Jesús, hijo de María, la palabra de la verdad, sobre el que dudan. No es propio de Dios tomar un hijo. ¡Gloria Él! Cuando decide algo, solo dice: Sea, y es". Corán 19:34-35

"Y dicen: El Misericordioso a tomado un hijo. Ciertamente decís una calamidad. A punto están los cielos de rasgarse, la tierra de abrirse y las montañas de derrumbarse por su causa. ¿Porqué atribuyen, un hijo al Misericordioso?. No es propio del Misericordioso tomar un hijo. Todos los que están en los cielos y en la tierra no se presentan ante el Misericordioso sino como siervos". Corán 19:88-93.


"Verdaderamente Jesús, ante ALLAH (Dios), es como Adán. Lo creó de tierra, luego le dijo: ¡Sé!.. y es". Corán 3:59.

"¡Gente del libro! No tratéis de enredar en vuestra práctica de adoración, ni digáis de ALLAH, nada que no sea la verdad. Ciertamente el Mesías, hijo de María, es el Mensajero de ALLAH, su Palabra depositada en María y un Espíritu procedente de Él. Creed, pues, en ALLAH y en su Mensajero y NO DIGÁIS TRES; es mejor para vosotros que desistáis. La verdad es que ALLAH es un Dios Único. ¡El está muy por encima en Su Gloria de tener un hijo!. Suyo es cuanto hay en los cielos y cuanto hay en la tierra. ALLAH se basta como Protector". Corán 4:171

b. Referente a que Jesús es Dios.
"Y cuando dijo: "Oh Jesús hijo de María, ¿Has dicho Tú a los hombres: ¿Tomadme a mí y a mi Madre como dioses junto con ALLAH?". Él dijo: ¡Gloria a Ti! No me pertenece decir aquello a lo que no tengo derecho. Si lo hubiera dicho, Tú ya lo sabrías. Tú sabes lo que hay en mí, pero yo no se lo hay en Ti Es cierto que Tú eres el que conoce perfectamente las cosas escondidas.

Solo les dije lo que me ordenaste: ¡Servid a ALLAH mi Señor y el vuestro!. Y he sido testigo de ellos mientras permanecí en su compañía. Y cuando me llevaste a Ti, Tú eras quien los observaba, Tú eres testigo de todas las cosas". Corán 5: 116-117.

c. Referente a la crucifixión de Jesús.

"Y por su incredulidad y haber dicho contra María una calumnia Y por haber dicho: "Nosotros matamos al Ungido hijo de María, mensajero de ALLAH". Pero aunque así lo creyeron, no lo mataron, ni lo crucificaron. Y los que discrepan sobre él, tienen dudas y no tienen ningún conocimiento de lo que pasó, solo siguen conjeturas. Pues con toda certeza que no lo mataron. Si no que ALLAH lo elevó hacia Él, ALLAH es Todopoderoso y Sabio. Y entre la Gente del Libro no hay nadie que, antes de su muerte, no vaya a creer en El. Y el Día del Juicio Final, Él dará testimonio de ellos". Corán 4:156 - 159.

TOMADO DE CAMINOALISLAM.COM

EL CORÁN Y SU SABIDURÍA



EL CORÁN Y SU SABIDURÍA
El Corán es el mayor don otorgado por Dios a la humanidad, y su sabiduría es única. En pocas palabras, el propósito de la Escritura es conservar las revelaciones anteriores y restaurar la verdad eterna de Dios, guiar a la humanidad por el camino recto y estimular el alma humana, despertar la conciencia e iluminar la mente de los hombres.  
El Corán es la palabra de Dios revelada a Muhammad a través del Santo Espíritu Gabriel, y está fuera de la inauguración humana producir nada semejante. Los contemporáneos de Muhammad han sido considerados como los mayores maestros de la lengua árabe, reconociéndoles motivos poderosos para poder crear un texto rival. Pero no pudieron producir nada similar al Corán, en contenido o estilo. Muhammad carecía de estudios formales y nunca lo ocultó. Su mayor mérito estriba en que fue un analfabeto, que se elevó entre analfabetos para enseñar a todos los hombres, intuidos y no instruidos, el auténtico mensaje de Dios. Este es el primer hecho que confirma que el Corán es la palabra de Dios.  
El segundo hecho relativo a este Libro único es la indudable autenticidad de su orden y contenido, cualidad que no ha tenido, ni es posible tenga, ningún otro libro de ninguna clase. La autenticidad del Corán no ofrece dudas en cuanto a la pureza, originalidad y totalidad de su texto. Serios eruditos, musulmanes y no musulmanes, han llegado a la infalible conclusión de que el Corán que empleamos hoy es el mismo libro que recibió y enseñó Muhammad, por el que vivió y dono a la humanidad hace más de catorce siglos. Podemos ilustrar la autenticidad del Corán con estas observaciones.  
1.     El Corán fue revelado en porciones, gradualmente, pero nunca sin orden ni concierto. El nombre de Corán indica que fue un Libro desde sus comienzos (Corán, 2:2; 4:41‑42). Las disposiciones del Corán y la revelación gradual de sus pasajes responden a los planes y la voluntad de Dios, una voluntad a la que se sometieron Muhammad y sus compañeros (25:32; cf. 75:17).  
2.     Los árabes se distinguieron por su gusto literario, extremadamente refinado, que les permitió gozar y apreciar las buenas obras literarias. El Corán fue proclamado, por ellos, la obra maestra más sobresaliente de la literatura. Se emocionaron con su tono conmovedor y les atrajo su extraordinaria belleza. Encontraron en él la mayor satisfacción y el más profundo gozo, y se comprometieron a recitar y aprender de memoria la Escritura. Fue y sigue siendo admirado, citado, y apreciado por todos los musulmanes y por muchos no musulmanes.  
3.  Es obligado para cada musulmán, hombre y mujer, recitar una porción del Corán todos los días en la oración y durante la vela nocturna. La recitación del Corán constituye para los musulmanes una elevada forma de adoración y una práctica diaria. 
4.  Los árabes eran generalmente iletrados Así, tuvieron que confiar completamente en su memoria, para conservar los poemas y pasajes más apreciados. Se distinguieron por su extraordinaria memoria, en la que almacenaron su legado literario. El Corán fue reconocido por todos los pueblos de gusto literario como inimitable. Por ello se apresuraron a grabarlo en su memoria, pero solo del modo más notable y respetuoso. 
5.     Durante la vida de Muhammad, hubo expertos escribas y autorizados registradores de las Revelaciones. Cuando recibía un versículo o un pasaje ordenaba, inmediatamente, a sus escribas que los registraran, bajo su supervisión. Todo cuanto registraban era objeto de comprobación y autentificado por el propio Profeta. Se revisaba cada obra y se ponía en orden cada pasaje.  
6.     Cuando terminaron las Revelaciones, los musulmanes poseían muchos registros completos del Corán. Eran recitados, memorizados, estudiados y utilizados en cualquiera de los usos y costumbres diarios. Cuando surgía una diferencia, la duda era sometida al profeta para que resolviera el asunto, tanto si guardaba relación con el texto, con el sentido, o con la entonación.  
7.     Después de la muerte de Muhammad, el Corán había ya sido registrado en muchas memorias musulmanas, y en numerosas tablas. Pero esto no satisfizo a Abu Bakr, el primer Califa, que temía que la muerte, en el campo de batalla, de gran número de memorizadores, podía dar lugar a serias confusiones sobre el Corán. Consultó el caso con las principales autoridades y confió a Zayd Ibn Thabit, Primer Escriba de las Revelaciones de Muhammad, que recopilara un ejemplar ordinario y completo de la Escritura, en el mismo orden que autorizó Muhammad. Lo hizo bajo la supervisión y con la ayuda de los compañeros del Profeta. La versión final completa fue comprobada y aprobada por todos los musulmanes, que habían escuchado el Corán en los propios labios de Muhammad, y lo grabaron en sus memorias y corazones. Esto se hizo poco después de transcurrir dos años desde la muerte de Muhammad. Las Revelaciones estaban aún frescas y vivas en las mentes de los escribas, memorizadores y demás compañeros musulmanes del Profeta.  
8.     Durante el Califato de "Uthman", unos quince años después de Muhammad, se distribuyeron'.en abundancia ejemplares recopilados del Corán, en los nuevos territorios que entraron en contacto con el Islam. La mayoría de los habitantes no habían visto ni oído a Muhammad. A causa de factores regionales y geográficos leían el Corán con acentos ligeramente diferentes. Empezaron a surgir diferencias en la recitación y entonación que produjeron las disputas entre los musulmanes. "Uthman" intervino rápidamente para resolver la situación. Tras consultar con las principales autoridades, constituyó un comité de cuatro hombres, formado por los primeros escribas de las Revelaciones. Todos los ejemplares en uso fueron recogidos y sustituidos por una copia común, que se utilizaría con arreglo al acento y dialecto de Quraysh, el mismo dialecto y acento de Muhammad. Aquel dialecto fue adoptado y normalizado, porque era el mejor de todos y en el que fue revelado el Corán. Por ello, el Corán quedó, de nuevo, circunscrito al acento y dialecto del hombre que los recibió. Y a partir de aquel momento se ha venido utilizando la misma versión normalizada, sin el menor cambio de palabras o de orden, ni siquiera de signos de puntuación.  
Basándose en estas observaciones, los eruditos han llegado a la conclusión de que el Corán permanece hoy en la forma original y así seguirá. jamás se han introducido en él adiciones y omisiones, ni ha sufrido corrupción alguna. Su historia es tan clara como la luz del día, su autenticidad es incuestionable, y su conservación completa está fuera de dudas.  
El Corán está lleno de sabiduría sin igual, en cuanto a su fuente., sus características y dimensiones. La sabiduría del Corán emana de la sabiduría del autor, que no pudo ser otro que el propio Dios. Emana asimismo del irresistible poder de la Escritura, que es inimitable y que desafía a todos los hombres de letras y de saber. El enfoque realista del Corán, las soluciones prácticas que ofrece a los problemas humanos y los nobles objetivos que fija el hombre, marcan la sabiduría coránica como poseedora de características y naturaleza incomparables.  
Dinamismo
Uno de los principales rasgos de la sabiduría coránica es que no se corresponde a algo estático o muerto, Es una clase de sabiduría dinámica que incita la mente y estimula el corazón. Su sabiduría posee un dinamismo excitante y una fuerza motriz, atestiguados por la evidencia histórica y por el propio Corán. Cuando Muhammad esparció por primera vez la llamada de Dios. su único poder era el Corán y su única sabiduría la sabiduría coránica. El penetrante dinamismo del Corán es tremendo e irresistible.  
Existen numerosos ejemplos que confirman que la personalidades más dinámicas y los argumentos más decisivos no podrían alcanzar el reino de la sabiduría dinámica del Corán. Dios habla del Corán como un Rooh espíritu o vida, y como una luz por la que se guían los siervos de Dios en el camino recto (42:52). Dios dice: Si hubiéramos hecho descender este Corán sobre una montaña, la habrías visto humillarse y hendirse por temor a Dios. Tales ejemplos proponemos al hombre para que reflexione. (59:21). Las palabras clave en este caso con Rooh y Sad, que significan que el Corán origina la vida, aviva el espíritu, irradia luz guiadora y mueve los objetos aparentemente inmóviles. Esta es la clase de dinamismo espiritual de la que habla el Corán.  
Viabilidad  
Otra característica significativa del Corán en su viabilidad. No se complace en pensamientos ambiciosos. Ni sus enseñanzas piden lo imposible, o flotan sobre optimistas corrientes de ideales inalcanzables. El Corán acepta al hombre como es y le exhorta a convertirse en lo que puede ser. No estigmatiza al hombre como criatura desamparada o sin esperanza, a la que condena del nacimiento a la muerte, o sume en el pecado desde el útero a la tumba, sino que le muestra como un ser noble, honorable y digno. La viabilidad de las enseñanzas coránicas queda establecida por los ejemplos de Muhammad y de los musulmanes, a través de los tiempos. La peculiaridad del Corán es que sus instrucciones se dirigen al bienestar general del hombre y se basan en las posibilidades que éste tiene a su alcance.  
Moderación  
Una tercera característica es la moderación o armonía entre lo divino y lo humano, lo espiritual y lo material, lo individual y lo colectivo y así sucesivamente. El Corán presta la debida atención a todos los hechos de la vida y a todas las necesidades del hombre, y los trata de tal manera que ayuda a éste a conseguir los nobles objetivos de su ser. Por esta característica de moderación, el Corán llama a los musulmanes una Nación justiciera (2:143) y con esta "moderación" los considera la mejor nación que jamás haya surgido para la humanidad, porque encomiendan el bien, prohíben lo ilícito y creen en Dios" (3:110).  
La sabiduría coránica actúa en tres dimensiones principales: hacia dentro, hacia fuera y hacia arriba. Hacia dentro, penetra en los rincones más recónditos del corazón y alcanza las mayores profundidades de la mente. Se dirige al saludable cultivo del individuo desde su interior. Esta penetración hacia dentro es diferente y llega mucho más lejos que cualquier otro sistema legal o ético, porque el Corán habla en nombre de Dios y somete todas las cosas a El.  
La función hacia fuera del Corán abarca todos los caminos de la existencia y los principios de todos los asuntos humanos, desde los puramente personales hasta las más complejas relaciones internacionales. El Corán llega a áreas desconocidas para cualquier sistema jurídico o código de moral laico; y, es inaccesible a cualquier doctrina religiosa popular. Lo más destacado del Corán, a este respecto, es que contempla las transacciones humanas de tal forma que les da un sabor divino y un toque moral. Hace palpable la presencia de Dios en todas las transacciones, y así le reconoce como la primera fuente de orientación y la meta final de todas las transacciones. Es la guía espiritual del hombre, su sistema jurídico, su código de moral y, sobre todo, su forma de vida.  
En su función hacia arriba el Corán se centra en el único y supremo Dios. Todo lo que fue, lo que es o lo que será, debe analizarse y verse a través de este enfoque, la presencia activa de Dios en el Universo. El hombre es sólo un depositario en el vasto dominio de Dios, y el único objetivo de su creación es adorar a Dios. No caben pretextos para el aislamiento o el retiro pasivo de la vida. Es una abierta invitación al hombre para que incorpore realmente, en la tierra, las excelentes cualidades de Dios. Cuando el Corán se centra en Dios, en su atención ascendente, abre ante el hombre nuevos horizontes de pensamiento, le conduce a niveles inigualados de elevada moralidad, y le pone en conocimiento con la fuente eterna de la paz y la bondad. Entender que Dios es la única meta definitiva del hombre supone una revolución contra las tendencias populares del pensamiento humano y las doctrinas religiosas, una revolución cuyo objetivo es liberar a la mente de la duda, al alma del pecado, y emancipar la conciencia de la subyugación.  
La sabiduría coránica es concluyente, en todas sus dimensiones. Ni condena ni tortura la carne, ni desatiende el alma. No "humaniza" a Dios, ni deifica al hombre. Todo está cuidadosamente colocado, en el lugar que le corresponde, dentro del esquema total de la creación. Existe una relación proporcionada entre las obras y las recompensas, entre los medios y los fines. La sabiduría coránica no es neutral. Es exigente, y sus demandas son recibidas con júbilo por todos los bienaventurados que han recibido raciocinio y entendimiento.  
La sabiduría del Corán pide pensamientos sinceros y obras piadosas. unidad de propósitos y deseos de buena voluntad. "He aquí el libro indudable que es la guía de los timoratos...'' (2:2). "He aquí el Libro que te hemos revelado, para que saques a los humanos de las tinieblas a la luz..." (14:1 ).


El viaje nocturno y la ascensión a los cielos



Enseñanzas del viaje nocturno y la ascensión a los cielos

Alabado sea Allah, Señor del Universo. Le glorificamos, Le pedimos perdón por nuestros pecados y a Él nos encomendamos. Nos refugiamos en Allah del mal que existe en nuestras propias almas y de los perjuicios de nuestras malas acciones. A quien Allah guía nadie puede desviar, y a quien extravía nadie puede guiar.
Atestiguo que nada ni nadie merece adoración sino Allah, Único, Quien no tiene copartícipe alguno. Atestiguo que Muhammad es Su siervo y Mensajero.
Alabado sea Allah, Único y sin socios en Su reino, alabado sea Aquél cuya adoración exclusiva es la principal causa que nos hará entrar al Paraíso. Alabado sea Allah que nos ha guiado al Islam, haciéndonos pertenecer a la comunidad del último de los profetas enviados a la humanidad, Muhammad, a quien concedió la sabiduría y el Corán. Alabado sea Allah por todas las gracias y bendiciones que nos ha concedido. Alabado sea, por haber hecho de este mundo una tierra de cultivo, para cosechar los frutos en esta vida y el más allá. Quien obre bien, encontrará recompensa, y debe agradecer a Allah. Quien haya obrado mal, se hará merecedor del castigo, y no debe culparse sino a sí mismo.
Cuando habían pasado diez años del comienzo de la revelación al Profeta Muhammad (saw) sucedieron varios hechos que entristecieron al Profeta (saw).
El tío del Profeta Abu Talib murió sin convertirse al Islam. Aunque el Profeta (saw) hizo todo lo posible para que su tío aceptara el Islam, este eligió seguir con la religión de sus ancestros. Esto entristeció mucho al Profeta (saw) porque Abu Talib lo había criado desde su niñez y lo había protegido del daño que los Quraish le querían hacer. Por lo tanto la muerte de Abu Talib afectó al Profeta (saw) en dos aspectos: (1) no había aceptado el Islam y (2) no podría proteger al Profeta (saw) de la persecución de Quraish.
    Tres días después de la muerte de Abu Talib, la esposa del Profeta, Jadiyah Bint Juailid murió. Ella era quien lo consolaba y lo animaba durante sus primeras experiencias difíciles con respecto a la revelación y durante los primeros ataques y el rechazo de su pueblo.
    Luego de estos dos asuntos tan difíciles, y ante el rechazo de Quraish, el Profeta viajó a la ciudad de Taif, esperando que aceptaran el Islam, pero este pueblo en lugar de aceptar y dar la bienvenida a Profeta (saw) lo rechazaron y enviaron a los niños a que lancen piedras contra el Profeta. Cuando todo esto sucedió el Profeta se puso sumamente triste, y llegó a pensar que había perdido el favor de Allah, y al llegar a las afueras de Taif, elevó sus manos en una súplica que muestra la tristeza y la preocupación de su corazón: “¡Oh Dios, ante Ti me quejo de mi debilidad, de mi desamparo y de mi impotencia ante los hombres! ¡Oh el Más Misericordioso de los misericordiosos! Tú eres el Señor del débil. Tú eres mi Señor. ¿En manos de quién me confiarás? ¿En las de algún remoto forastero que me maltrate? ¿o en las de un enemigo al que Tú has dado poder contra mí? No me importa, mientras no estés enojado conmigo. Pero si tuviera Tu ayuda a mi favor  ¡eso sería para mí el camino más fácil y mayores oportunidades! Me refugio en la Luz de Tu Rostro por la cual la oscuridad es iluminada y todas las cosas de este mundo y del otro son rectamente ordenadas, por temor a que Tú hagas descender Tu ira sobre mí, o por temor a que Tu cólera me acose. Es cosa Tuya, sin embargo, reprochar hasta que estés bien satisfecho. No hay poder ni fuerza sino en Ti.”
Allah, alabado sea, para subir el animo del Profeta (saw) y mostrarle la importancia de su mensaje y misión, le concedió un milagro grandioso: el viaje nocturno y la ascensión a los cielos.
Dice Allah en el Corán rememorando este milagro:
“Glorificado sea Quien transportó a Su Siervo durante la noche, desde la mezquita sagrada [de La Meca] a la mezquita lejana [de Jerusalén] cuyos alrededores bendijimos, para mostrarle algunos de Nuestros signos. Él todo lo oye, todo lo ve”. (Corán 17:1)
Casi al final de una noche tranquila el ángel Yibril despertó al Profeta (saw), cuando Muhammad (saw) se levantó, el ángel lo tomó de la mano y lo llevó afuera de la casa hasta la puerta de la Ka‘bah. Allí se encontró con un extraño animal que no era como los que había en la tierra. Era similar a una mula y tenía alas. Le dijeron que su nombre era “Buraq”, que en árabe deriva de Barq que significa destello de luz. Yibril ayudó a subir al Profeta (saw) y ambos se fueron hacia el norte. Buraq salió hacia el horizonte y en instantes llegaron a Jerusalén. Allí el Profeta (saw) desmontó y ató al animal en el aro de la puerta de la Mezquita Al-Aqsa donde oró dos Raka‘at. 
Después que el Profeta (saw) ascendió rápidamente hasta los cielos atravesando el sistema solar. El Profeta (saw) y Yibril viajaron a gran velocidad y rápidamente dejaron nuestra galaxia hasta que llegaron a los confines del universo. Entonces Yibril pidió que se abran sus puertas para que pudiesen entrar y fueron abiertas. Cuando llegaron al cielo más bajo, el Profeta (saw) vio a un hombre sentado junto a un gran grupo de gente que estaba a su derecha y otro a su izquierda. Cuando el hombre miraba a aquellos que estaban a su derecha se reía pero cuando miraba a aquellos que estaban a su izquierda, lloraba. El Profeta (saw) le preguntó a Yibril quién era ese hombre y le respondió: “Este es tu padre Adán, salúdalo”. Cuando el Mensajero (saw) lo hizo, el Profeta Adán también lo saludó y le dijo “¡Bienvenido! Oh, buen hijo y buen Profeta”. Entonces Yibril dijo: “Esas personas que están a su derecha y su izquierda son las almas de sus descendientes. Aquellos que están a la izquierda son los habitantes del Infierno, esa es la razón por la que cuando mira a la derecha ríe y cuando mira a la izquierda llora”. Luego Yibril lo llevó hasta el segundo cielo donde se encontraron con el profeta Jesús y el profeta Juan, arriba en el tercero encontraron y saludaron al profeta José; más arriba, en el cuarto cielo vieron y saludaron al profeta Enoc (Idris), en el quinto al profeta Aarón y en el sexto encontraron al Profeta Moisés. Al llegar al séptimo cielo encontraron al Profeta Abraham. Luego Yibril condujo al Profeta (saw) hacia el árbol del Loto del Límite (Sidrat al Muntaha). El árbol de loto marcaba el lugar más allá del cual Yibril no podría ir pero que Allah le permitió al Profeta Muhammad llegar, donde le habló directamente.
Allah menciona este episodio en el Corán:
“[Juro] Por la estrella cuando desaparece [al amanecer] Que vuestro compañero [el Profeta Mujámmad] no se ha extraviado, ni está en un error. Ni habla de acuerdo a sus pasiones. Él sólo trasmite lo que le ha sido revelado. Aquello que le enseñó el dotado de poder y fortaleza [el ángel Gabriel], cuando se le presentó [en su verdadera figura como fue creado] En lo más elevado del horizonte, Y luego descendió y se acercó a él, Hasta una distancia de dos arcos o menos aún. Entonces [Allah por medio del ángel Gabriel] le reveló a Su siervo parte del Corán. Y por cierto que el corazón [del Profeta] no desmintió lo que había visto. ¿Acaso van a desmentir lo que vio? Sepan que en verdad ya le había visto [al ángel Gabriel] en otro descenso, Junto al loto que demarca el límite [de los siete cielos], donde se encuentra el jardín de la residencia eterna [el Paraíso]. [Cuando el Profeta Mujámmad, estuvo allí] El loto fue cubierto, y su mirada no se desvió [de lo que debía mirar], ni tampoco se extralimitó. Y por cierto que contempló algunos de los más grandes milagros de su Señor.” (53:1-18)

Luego de eso el Profeta (saw) descendió con Yibril a la Mezquita de Jerusalén (Al-Masyid Al-Aqsa). Allí subió al Buraq y regresó a su hogar en La Meca donde encontró que su cama aún estaba tibia.
Enseñanzas de esta historia
1. Luego de toda dificultad viene la facilidad.
2. Aferrarse a la verdad y enfrentar la falsedad a pesar de las dificultades, con paciencia y determinación.
3. La tranquilidad llega a las personas luego de sufrir dificultades, siempre que uno se aferre a la paciencia y a la súplica, tal como nos muestra la súplica que hizo el Profeta (saw) luego de Taif.
Hermanos y hermanas en el islam pidan paz y bendiciones por el Profeta Muhammad, tal como Dios nos enseña en el Corán:
“Ciertamente Allah y Sus Ángeles bendicen al Profeta. ¡Oh, creyentes! Pidan bendiciones y paz por él”. [Corán 33:56]
¡Oh Allah! Me refugio en Ti de desviarme o ser desviado, de equivocarme o de que me precipite en el error, de oprimir y ser oprimido, de ser ignorante o que sean ignorantes conmigo.
¡Oh Allah! Tú eres el Soberano, no existe dios excepto Tú. Tú eres mi Señor y yo soy tu siervo. He sido injusto con mi alma, reconozco mis pecados, perdona todas mis culpas, y mis faltas porque nadie perdona los pecados sino Tú. Guíame hacia los mejores modales, no guía a ellos sino Tú. Aleja de mí las malas obras, no las aleja sino Tú.
¡Oh Allah! Perdóname tanto los pecados que cometí como lo que dejé de hacer, y aquellos que haya cometido en secreto y públicamente, y lo que haya malgastado, como también de aquellas cosas que Tú bien sabes de mí.